Una página web que se creó en los años 90’s puede que actualmente siga en línea, funcione y continúe ofreciendo el producto esperado; y para eso solo se requiere seguir solicitando los servicios de hosting y dominio. Pero y ¿qué de su diseño? ¿que tanto ha envejecido? Esto no es algo que se pregunten muy a menudo, ya que se solía pensar que lo que hubiese en Internet se quedaría así para siempre.

Sin embargo, aunque esto suene extraño, Internet envejece, ya que él depende de cómo le sea observado. Y aquí los observadores somos nosotros. Cambiamos nuestros gustos, nuestros modelos a seguir, nuestras costumbres de compra, o los colores que nos motivan, y de esta forma exigimos día a día mayor esfuerzo por captar nuestra atención. Exigimos una página web o vídeo con mejor iluminación, formas más suaves (geométricamente hablando) contenido más fresco y con sensación de continua evolución.

Es así que podemos concluir que lo que funcionaba visualmente en los años 90’s hoy simplemente puede no ser un foco de atención. Las páginas web antiguas y sin revisar pueden transformarse en un anaquel antiguo que miramos por nostalgia. El cliente seguirá adelante buscando a quien haya dado un paso más allá y brinde un producto o un servicio novedoso, personalizado y especial.

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